Talento en movimiento: los alumnos del CSDMM brillan en MOMAD 2026
En un momento en que la industria demanda perfiles híbridos, creativos, técnicos y analíticos, el Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid demuestra que su modelo pedagógico no solo es pertinente, sino necesario. Porque el futuro de la moda española no se improvisa: se construye, puntada a puntada, desde la formación.
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En el calendario profesional de la moda española, hay citas que consolidan trayectorias y otras que revelan el futuro. La edición 2026 de MOMAD ha sido, sin duda, una plataforma estratégica para visibilizar a una nueva generación de diseñadores formados en el Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid, perteneciente a la Universidad Politécnica de Madrid.
El sábado 7 de febrero, los alumnos de tercer curso transformaron el espacio ferial en un laboratorio creativo donde se respiraba riesgo, conciencia social y solvencia técnica. No fue un simple desfile académico; fue la confirmación de que la universidad pública española está formando diseñadores con discurso propio y visión estratégica de industria.
La Universidad de la Moda: rigor, industria y pensamiento crítico
Hablar del CSDMM-UPM es hablar de una institución pionera que ha entendido que el diseño de moda no puede desligarse ni del contexto cultural ni del ecosistema empresarial. Su evolución académica lo demuestra: desde la implantación del Grado Oficial Universitario en Diseño de Moda hasta la Doble Titulación en Moda por la UPM y Comercio por la UCM, sin olvidar un Programa de Doctorado vinculado a la investigación en moda.
Este enfoque transversal ha permitido que el alumno no solo aprenda patronaje, volumen o conceptualización estética, sino también estrategia de marca, posicionamiento y análisis de mercado. En las colecciones vistas en MOMAD 2026 se percibe claramente esa doble mirada: creatividad y viabilidad.
Además, el centro ha apostado históricamente por integrar a diseñadores de referencia nacionales e internacionales como docentes. Esto genera un ecosistema donde la experiencia real de la industria dialoga con la experimentación académica. El resultado es una formación exigente, contemporánea y conectada con la realidad productiva.
Las colecciones: sostenibilidad con narrativa propia
Uno de los ejes vertebradores de las propuestas presentadas fue la sostenibilidad, entendida no como tendencia superficial, sino como metodología de trabajo.
En términos de materiales, predominó el uso de:
Algodones orgánicos y certificados.
Linos estructurados y mezclas naturales.
Tencel y fibras regeneradas.
Denim reciclado con tratamientos de bajo impacto.
Tejidos técnicos reutilizados en clave upcycling.
Las construcciones evidenciaron un dominio del patronaje experimental: volúmenes amplificados, cortes asimétricos, superposiciones estratégicas y estructuras modulables. Se percibe un claro interés por el diseño funcional y adaptable, coherente con un consumidor contemporáneo que exige versatilidad.
Paletas cromáticas: entre la sobriedad conceptual y el impacto generacional
A nivel cromático, las colecciones oscilaron entre dos grandes líneas:
Gamas neutras depuradas: blancos rotos, crudos, grises cemento y negros profundos que enfatizan la arquitectura de la prenda.
Explosiones de color generacional: verdes ácidos, azules eléctricos, fucsias intensos y amarillos solares, utilizados como acento identitario.
Esta dualidad refleja algo interesante: los alumnos del CSDMM no temen al minimalismo conceptual, pero tampoco renuncian a la energía visual propia de su generación. La moda se convierte así en un espacio de diálogo entre introspección y expresión.
De las aulas a IFEMA: visibilidad real en la industria
La colaboración con IFEMA Madrid, sede de MOMAD, no es un gesto simbólico. Es una estrategia de inserción profesional. Presentar colecciones en una de las ferias más relevantes del sector en España implica exposición ante compradores, prensa especializada, agentes y marcas consolidadas.
Para un estudiante de tercer curso, esta experiencia es transformadora: aprenden a defender su proyecto, a comunicar su narrativa de marca y a entender la puesta en escena como parte integral del diseño.
Los futuros diseñadores: identidad, conciencia y técnica
Lo que más interesa, tras más de dos décadas observando generaciones emergentes, es detectar si hay identidad. Y en esta promoción la hay.
Hay una preocupación evidente por:
La trazabilidad del producto.
La reducción del desperdicio.
La inclusividad en siluetas.
La exploración de nuevas masculinidades y feminidades no normativas.
Pero todo ello no eclipsa la técnica. Se aprecia dominio de costuras, acabados limpios, estructuras bien resueltas y coherencia entre concepto y ejecución. Esto no es improvisación creativa: es formación sólida.
Una escuela que entiende el futuro
El CSDMM-UPM ha logrado consolidarse como un espacio donde la moda se estudia con la misma rigurosidad que cualquier disciplina técnica universitaria. Y eso marca la diferencia.
En MOMAD 2026 no vimos únicamente colecciones de estudiantes; vimos marcas en gestación. Vimos pensamiento estratégico. Vimos jóvenes diseñadores que entienden que la moda contemporánea exige ética, innovación y posicionamiento.
En un momento en que la industria demanda perfiles híbridos, creativos, técnicos y analíticos, el Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid demuestra que su modelo pedagógico no solo es pertinente, sino necesario.
Porque el futuro de la moda española no se improvisa: se construye, puntada a puntada, desde la formación.





















































































