Entre lo etéreo y lo estructural: Faride redefine su legado en Pasarela Latinoamericana
Faride vuelve a demostrar que la feminidad puede construirse desde la delicadeza sin perder fuerza; desde la suavidad sin renunciar a la presencia. Su propuesta para Pasarela Latinoamericana 2026 es una celebración de la mujer contemporánea: libre, elegante y profundamente conectada con su propia esencia.
MODA
foto: Jaime Recarte
Hablar de Faride es hablar de una de esas casas de moda que han sabido trascender el tiempo sin renunciar a su esencia. Con 60 años de trayectoria, la firma colombiana continúa consolidándose como una referencia del lujo latinoamericano gracias a una propuesta que encuentra en el equilibrio entre tradición y contemporaneidad su mayor fortaleza. En esta nueva edición de Pasarela Latinoamericana (Latam) 2026, la marca volvió a demostrar por qué su nombre sigue siendo sinónimo de sofisticación serena, artesanía impecable y feminidad atemporal.
La firma, reconocida por haber convertido el lino en su sello indiscutible, presentó una colección profundamente conectada con la energía femenina, entendida desde una mirada íntima, delicada y actual. Más que prendas, Faride construyó un relato visual donde cada silueta parece acompañar la evolución natural del cuerpo y de la mujer que lo habita: desde formas ligeras, espontáneas y etéreas hasta estructuras más definidas que abrazan la figura con firmeza y sutileza.
En esta colección, el lino, tejido emblemático de la casa vuelve a ser protagonista absoluto. No como una tendencia pasajera, sino como una declaración estética que ha acompañado a Faride durante décadas. Su caída noble, su textura orgánica y su capacidad para transmitir lujo sin artificios se convierten aquí en la base sobre la que se construye toda la narrativa creativa.
Sin embargo, esta temporada la firma amplía su lenguaje textil incorporando tejidos vaporosos y de gran fluidez, capaces de aportar movimiento y ligereza a cada paso. Organzas suaves, capas etéreas y volúmenes delicadamente suspendidos dialogan con la estructura del lino 100% y con la presencia del denim ecológico, introduciendo contrastes que enriquecen la propuesta y aportan profundidad visual.
La paleta cromática reafirma la sensibilidad refinada de Faride. Los rosas empolvados, protagonistas de varios looks, evocan dulzura y romanticismo contemporáneo; mientras los blancos marfil y tonos nude aportan luminosidad y pureza, reforzando esa estética limpia y sensorial que distingue a la marca. Son colores que no buscan imponerse, sino envolver, acompañar y emocionar.
Entre los diseños más destacados sobresalen las siluetas asimétricas y las construcciones que juegan con capas y transparencias. Vestidos de caída fluida con aberturas estratégicas, mangas de volumen controlado y detalles de botones forrados dialogan con propuestas más estructuradas donde la corsetería aparece reinterpretada desde una perspectiva suave y moderna. Especial atención merece el trabajo artesanal de las aplicaciones florales tridimensionales, que aportan textura y convierten algunas piezas en auténticos ejercicios de poesía textil.
Faride vuelve a demostrar que la feminidad puede construirse desde la delicadeza sin perder fuerza; desde la suavidad sin renunciar a la presencia. Su propuesta para Pasarela Latinoamericana 2026 es una celebración de la mujer contemporánea: libre, elegante y profundamente conectada con su propia esencia.
En una industria cada vez más marcada por la velocidad, Faride apuesta por el lujo pausado, por la excelencia en los materiales y por el diseño pensado para perdurar. Y precisamente ahí reside su mayor poder: en recordarnos que la verdadera sofisticación nunca necesita excesos, solo autenticidad.
fotografía: Mario Pazmiño











































