“Bohemian Soho: el Nueva York más libre de Lola Casademunt toma Madrid”
El punto de inflexión llegó con la irrupción del animal print, que se fusiona con lentejuelas, hombreras marcadas y volúmenes ochenteros, generando un maximalismo que no resulta excesivo, sino liberador. Una explosión estética que reafirma el mensaje central: vestir también es un acto de afirmación personal.
MODA
La clausura de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid se convirtió en algo más que un cierre: fue una declaración de intenciones. Lola Casademunt, bajo la dirección creativa de Maite Casademunt, presentó “Bohemian Soho” A/W 26/27, una colección que no solo mira al pasado, sino que lo reinterpreta con una mirada contemporánea, sofisticada y profundamente emocional.
Nueva York, 1970: el origen de todo
La colección bebe directamente del espíritu libre y vibrante del SoHo neoyorquino de los años 70, ese cruce magnético entre arte, música y moda donde lo bohemio se convertía en una forma de vida. Pero lejos de caer en la nostalgia literal, la propuesta construye un relato donde el boho chic dialoga con el pulso urbano actual, creando una estética híbrida, rica en matices.
El ADN de la marca: maximalismo con identidad
Si algo define a Lola Casademunt es su valentía cromática y su capacidad para mezclar códigos. En esta ocasión, la paleta transita desde tonos empolvados y sofisticados hasta explosiones de mostaza, fucsias profundos y negros intensos, creando contrastes que aportan dinamismo a la colección.
Los estampados, sello indiscutible de la casa, conviven sin miedo: florales, geométricos, cuadros y, por supuesto, el icónico animal print, que emerge como hilo conductor en una narrativa que celebra la individualidad. No es solo mezcla, es equilibrio dentro del exceso.
Texturas que cuentan historias
En cuanto a materiales, la colección se apoya en una riqueza táctil que eleva cada look. Abrigos de pelo con volumen, tejidos satinados en bombers que capturan la luz, lentejuelas que aportan destellos nocturnos y estructuras más contundentes que evocan la estética vintage reinterpretada. Todo ello construye una mujer que no teme ocupar espacio, que entiende la moda como expresión.
De la contención al estallido
El desfile se articuló como un crescendo perfectamente medido. Los primeros looks, más contenidos, apostaban por una elegancia silenciosa: tonos muted, brillos sutiles y siluetas envolventes. Pero, poco a poco, la colección se abría hacia un universo más audaz.
El punto de inflexión llegó con la irrupción del animal print, que se fusiona con lentejuelas, hombreras marcadas y volúmenes ochenteros, generando un maximalismo que no resulta excesivo, sino liberador. Una explosión estética que reafirma el mensaje central: vestir también es un acto de afirmación personal.
Una apertura con significado
La presencia de Vanessa Lorenzo inaugurando el desfile no fue casual. Su imagen, serena y coherente, marcó el tono de una colección que apuesta por la autenticidad como valor esencial. Representa a esa mujer Lola Casademunt: segura, ecléctica, sofisticada y fiel a sí misma.
“Bohemian Soho”: más que una colección
Esta propuesta no es solo una revisión estética de los años 70. Es una invitación a reconciliar lo vintage con lo contemporáneo, lo íntimo con lo exuberante. Una colección que entiende la moda como lenguaje emocional, donde cada prenda construye identidad.
fotografía: MBFWM





